martes, 28 de junio de 2011

Casa De La Cultura De Morelia


La Casa de la Cultura de Morelia es un centro cultural comunitario localizado en la ciudad de Morelia, Michoacán, México. Fundada en 1978 se enfoca en ofrecer actividades culturales a la comunidad del municipio de Morelia, entre las que se encuentran talleres artísticos, exposiciones, conciertos, entre otros eventos culturales. Depende del Gobierno de Michoacán a través de su Secretaria de Cultura.
La Casa de la Cultura de Morelia tiene su sede en un ex convento del siglo XVII ubicado en el Centro histórico de Morelia, el cuál en la época del Virreinato de la Nueva España perteneció a los monjes Carmelitas.






Imponente desde cualquier punto desde donde se mire, sin duda una de las edificaciones monásticas más antiguas y monumentales de Morelia, este ex - convento inició su construcción en el año de 1546 y se prolongó durante los siglos XVII y XVIII, bajo el soporte de varios benefactores de la comunidad de los Carmelitas Descalzos.

De arquitectura colonial la construcción muestra cuatro fachadas, la principal de forma asimétrica con un portal de peregrinos de cuatro arcos; el diseño de la iglesia destaca por sus cúpulas y el hecho de que ostente una espadaña (campanario) sostenida por arcos botareles en lugar de una torre, como es común en los templos. Al frente, ostenta el escudo principal de la orden en el cual las virtudes teológicas de la Fe, la Esperanza y la Caridad son representadas por tres estrellas que brillan sobre una cruz levantada en un monte.






Durante el periodo de la Reforma en el siglo XIX, los religiosos fueron desalojados de sus claustros, entonces, el recinto por ellos ocupado sirvió a fines diferentes para los que fue construido; fue prisión, cementerio, sede del cabildo eclesiástico, estacionamiento de carros de limpieza, terminal de autobuses, bodegas y hasta un hotel.

Entre los años de 1974 y 1979 el antiguo convento se restauró y acondicionó como Casa de la Cultura de Morelia, nombre con el que actualmente lo conocemos, esto con el fin de albergar a todas las actividades culturales de Michoacán. Sus habitaciones, fungen como salones para talleres y cursos de distintas disciplinas como pintura, teatro, música, danza, literatura y escultura. 





También funge como sede de eventos culturales, desde las pequeñas presentaciones propias de los artistas michoacanos, hasta los grandes festivales internacionales.

En un tiempo estuvieron instaladas ahí las oficinas del Instituto Michoacano de la Cultura, después Secretaría de Cultura, actualmente las oficinas administrativas de la Secretaría fueron reubicadas. Los talleres y actividades culturales continúan desarrollándose dentro de las aulas de este lugar, cuenta con salas de exposición y es digno escenario para cualquier evento.







Un atractivo especial de el ex – convento, es el Museo de la Máscara que se encuentra dentro, en el podemos apreciar dos colecciones de máscaras que provienen de 20 estados de la República, incluyendo el nuestro.
El santuario conserva además pinturas de famosos pintores, y en una de las paredes del refectorio podemos apreciar restos de un mural barroco del siglo XVIII.







Historia




En 1593 los monjes carmelitas llegaron a Valladolid hoy Morelia fundado un convento provisional, posteriormente edificaron su convento definitivo (que es el actual edificio de la Casa de la Cultura), entre 1593 y 1619 se edificó el templo, mientras que su primer claustro (ubicado al costado norte del templo) se edificó en los años 30 del siglo XVII. El atrio frente al templo funcionaba como cementerio, mientras que al norte del convento se ubicaba una extensa huerta de más de 50 mil metros cuadrados. En 1659 se construyó la capilla anexa al costado sur del templo la cual posee una cripta funeraria subterránea. En 1735 se sustituyó el techo del templo que era de viguería de madera con cubierta de teja, por las actuales bóvedas y cúpula de cantera.

En 1809 en el convento estuvieron presos integrantes de la Conspiración de Valladolid. En 1857 a raíz de la aplicación de las leyes liberales los frailes fueron exclaustrados, pasando el inmueble conventual a manos del gobierno, conservando el templo su función religiosa. La huerta fue fraccionada para la edificación de vividas y parte del atrio se convirtió en la actual plaza pública. En 1883 el convento funcionó como cuartel del Primer Cuerpo de Caballería del Estado.

En el siglo XX el ex convento presentó muy diversos usos, algunos años fue sede del Seminario de Morelia, posteriormente el segundo patio (hoy patio principal de la Casa de la Cultura) fue utilizado como estacionamiento de camiones de aseo público, estación de autobuses hasta los años 70, luego fue albergue estudiantil. En 1974 el Gobierno del Estado rescató el inmueble realizándose su restauración integral encomendada al arquitecto Arturo Ramírez Bernal.


El 1 de enero de 1978 el entonces Gobernador de Michoacán Carlos Torres Manzo fundó la Casa de la Cultura de Morelia en el ex convento del Carmen. Desde 1980 el Instituto Michoacano de Cultura fundado en ese año, tuvo su sede en el inmueble (hasta que en 2004 el instituto fue convertido en la Secretaria de Cultura de Michoacán trasladándose sus oficinas sede a otro edificio de la ciudad, permaneciendo en el ex convento la función de Casa de la Cultura.



Arquitectura

El ex conjunto conventual del Carmen actualmente presenta dos usos: el templo y el pequeño claustro anexo a su costado norte son administrados por el clero. Mientras que las otras áreas del ex convento corresponden a la Casa de la Cultura.
La hoy Casa de la Cultura de Morelia presenta el estilo barroco austero, posee dos niveles y está edificada en cantera rosada. La fachada original por la que se ingresaba cuando era convento mira al oeste sobre la actual Calle Benito Juárez. Mientras que la actual fachada principal de la Casa de la Cultura de Morelia mira al este, sobre la calle Morelos Norte, (antiguamente esta era la puerta de servicio del inmueble).





En su interior el conjunto arquitectónico presenta cinco patios, el principal de planta trapezoidal es una amplia explanada con una pequeña fuente central circular. El patio secundario de menores dimensiones exhibe planta rectangular con jardinera en su centro y una antigua cisterna o pila de cantera a su costado. Un tercer patio se halla entre los costados este del templo y el costado sur del ex convento, es una explanada hundida la cual presenta escaleras que comunican a la cripta del templo. Mientras que el cuarto patio de planta rectangular se halla frente al antiguo acceso principal del recinto (fachada este), el cual en el siglo XX fue acondicionado en desnivel colocándosele un pequeño escenario para presentaciones artísticas.




Un quinto patio corresponde al antiguo claustro cuadrangular ubicado al costado norte del templo, este espacio no forma parte de la Casa de la Cultura ya que es usado como un anexo de las oficinas del templo.
El inmueble posee entre sus escaleras, una escalera de cantera de tres rampas con bóvedas de crucería, en uno de sus muros se exhibe en relieve el escudo de la Orden del Carmen, el cual también está presente en otras áreas del edificio. La iconografía del escudo muestra la cruz sobre el Monte Carmelo y 3 estrellas que representan las virtudes teologales.



Instalaciones

Las áreas del antiguo ex convento del Carmen fueron acondicionadas al ser la Casa de la Cultura de Morelia en algunas de las siguientes instalaciones: las antiguas celdas de los frailes ubicadas en la planta alta del claustro de mayores dimensiones, hoy son oficinas administrativas y salones de algunos talleres. El refectorio o comedor de los frailes ubicado en la planta baja junto al antiguo acceso oeste del ex convento hoy es salón de danza, el espacio conserva restos de un fresco sobre la Sagrada Familia. La cocina es sala de exposiciones temporales (llamada “Sala Patrimonio”), la sala capitular ubicada en la planta alta es salón de conferencias y eventos (llamada “Sala Luis Sahagún”). Otros espacios en el recinto son las salas para exposiciones temporales “Arcada Mayor” y la “Sala Efraín Vargas”, así como una librería enfocada en temática cultural.
El patio principal de amplias dimensiones, es utilizado para la realización de diversas actividades culturales como lo son algunos eventos del Festival Internacional de Música de Morelia y del Festival Internacional de Cine de Morelia, entre otros.






Palacio Clavijero De Morelia


Majestuosa edificación de estilo barroco que data de mediados del siglo XVII. Fungió originalmente como sede del Colegio Jesuita de San Francisco Javier, hasta 1767. Posteriormente fue correccional para sacerdotes y en 1824 se instaló el Congreso de Michoacán. Es uno de los monumentos arquitectónicos más importantes de la Ciudad.
El monumental edificio es en realidad un complejo arquitectónico de estilo barroco. Su fachada de dos plantas, es una de las perspectivas urbanas más interesantes de Morelia por su extensión y calidad estilística.
Con el fin de conservar esta obra, en los años 1969-1970 se promovió y concluyó su total remozamiento. El antiguo colegio jesuita debe su actual nombre a uno de los más brillantes maestros que tuviera esta orden Francisco Javier Clavijero, nacido en Veracruz, hijo de padres españoles. Fue educado en París, regresó a la Nueva España para encargarse de las Alcaldías Mayores de Teziutlán y Xicoyán, en Puebla. Ingresó a la compañía de Jesús, en el año 1748; allí se dedicó al estudio de las ciencias físicas y naturales, y de los clásicos latinos y castellanos. Clavijero dejó constancia de su sabiduría también en el terreno de la filosofía neohumanista, en las páginas de su libro Diálogo entre Filiteles y Paleófilo.
Al ser expulsados los jesuitas, en 1767, Francisco Javier Clavijero sufrió también el destierro, y murió en Bolonia, Italia, el 2 de abril de 1787. Sus restos mortales reposan hoy en la Rotonda de los Hombres Ilustres, de la ciudad de México.
En el edificio, ahora, laboran distintas oficinas de Gobierno, entre las que se encuentra la Coordinación de Asuntos Culturales y Turísticos.





 Suntuosa construcción de estilo barroco de mediados del siglo XVII. En su origen fue sede del Colegio Jesuita de San Francisco Javier, hasta 1767, y luego fue correccional para sacerdotes. En 1824 se estableció aquí el Congreso de Michoacán. Entre 1969 y 1970 se realizaron importantes trabajos de restauración. Sin duda es uno de los más importantes monumentos arquitectónicos de Morelia y ahora aloja diversas oficinas de gobierno.



Ubicado en el centro histórico, fue edificado en el siglo XVII bajo la influencia arquitectónica del barroco. En 1767 dejó de ser sede del Colegio Jesuita de San Francisco Javier y en 1824 albergó a los miembros de la primera legislatura de Michoacán.


De pie frente a la entrada, se avista un amplio patio cuyo centro es ocupado por una fuente que no cesa de invitar a pasar. Ya dentro, un solemne ambiente se impone y obliga a caminar despacio los largos pasillos flanqueados de altas columnas y barandales. Estas cualidades lo convierten en uno de los más bellos monumentos de Morelia.  
Actualmente, en las estancias se favorece la enseñanza artística de alto nivel y la difusión cultural.




Suntuosa expresión del barroco tablerado este edificio es la grandiosa herencia que, a su paso por Michoacán, dejaran los Jesuitas. Su construcción principió el 2 de diciembre de 1660, por iniciativa del obispo Marcos Ramírez del Prado. En sus inicios funcionó como colegio. Al triunfar el movimiento de Independencia, y cuando formaron los Estados de la República Mexicana una Federación, aquí se instaló el Congreso de Michoacán. Con el fin de conservar esta obra, en los años 1969-1970 se promovió y concluyó su total remozamiento. El antiguo colegio jesuita debe su actual nombre a uno de los más brillantes maestros que tuviera esta orden Francisco Javier Clavijero, nacido en Veracruz, hijo de padres españoles. Fue educado en París, regresó a la Nueva España para encargarse de las Alcaldías Mayores de Teziutlán y Xicoyán, en Puebla. 



Ingresó a la compañía de Jesús, en el año 1748; allí se dedicó al estudio de las ciencias físicas y naturales, y de los clásicos latinos y castellanos. Su interés por las lenguas griega y hebrea, estaba a la par del que tenía por las aborígenes náhuatl y otomí, con las que profundizó en el conocimiento del carácter indígena y, por consecuencia, de sus antecedentes; esto le permitió escribir su meritoria Historia Antigua de México. Clavijero dejó constancia de su sabiduría también en el terreno de la filosofía neohumanista, en las páginas de su libro Diálogo entre Filiteles y Paleófilo. Al ser expulsados los jesuitas, en 1767, Francisco Javier Clavijero sufrió también el destierro, y murió en Bolonia, Italia, el 2 de abril de 1787. Sus restos mortales reposan hoy en la Rotonda de los Hombres Ilustres, de la ciudad de México. En el edificio, ahora, laboran distintas oficinas de Gobierno, entre las que se encuentra la Coordinación de Asuntos Culturales y Turísticos.







Conservatorio De Las Rosas De Morelia


Introducción
El Conservatorio ocupa un papel protagonista en la vida cultural del estado de Michoacán. Aquí se desarrollan mas de 150 actividades académicas y artísticas anuales de primer nivel amén de festivales, seminarios, cursos, talleres y de su prestigioso curso de verano.
Por esta extensa trayectoria, el Conservatorio de las Rosas es hoy en día, la institución privada que más opciones ofrece en carreras musicales en México y, por su ubicación, se ha arraigado como la mejor opción para el estudio profesional de la música para la población del centro-occidente y norte de país.  Actualmente cuenta con 250 alumnos en los niveles medio superior y superior, donde más del 60% de su población estudiantil proviene de esas regiones geográficas. De esta manera, el Conservatorio es un proveedor natural de músicos de alto nivel para todo el país, siendo el índice de sus alumnos titulados uno de los más altos en este campo de la enseñanza artística nacional.





HISTORIA 


En el año de 1743 se fundó en la ciudad de Valladolid de Michoacán el Colegio de Niñas de Santa Rosa de Santa María, en el mismo edificio que hoy ocupa el Conservatorio de las Rosas. 

El inmueble había pertenecido anteriormente al Convento dominico de Santa Catalina de Siena, institución que destacaba en la antigua provincia de Michoacán por su intensa actividad musical. 

El Colegio de Niñas también se distinguió por el papel que en él desempeñaba la enseñanza de música, por lo que hoy es considerado como el antecedente más remoto del Conservatorio de las Rosas. 

El Colegio funcionó hasta 1870, cuando fue clausurado definitivamente después de casi una década de avatares y cierres parciales. 

El edificio fue entonces expropiado y destinado a diferentes usos por parte del gobierno.

Treinta años después, en 1904, se inauguró en Morelia la Escuela de Música Sacra San Gregorio Magno, con el objeto de otorgar una formación profesional a los músicos sacros. Nunca contó con instalaciones apropiadas y su existencia fue efímera: fue clausurada junto con otros colegios clericales en 1914. Pero ese mismo año se organizó en la ciudad el Orfeón Pío X, que representó la continuidad de la clausurada escuela, pues a los integrantes del coro se les proporcionaba una esmerada formación musical.

En 1921 el Orfeón se convirtió en la Escuela Oficial de Música Sagrada del Arzobispado de Michoacán, donde ya en 1926 se otorgaron los primeros títulos de “Licencia de Canto Gregoriano” y “Magisterio en Composición”. 

Entre los discípulos titulados en 1927 se encontraba Miguel Bernal Jiménez, quien al año siguiente fue enviado a Roma para especializarse en órgano y a su retorno ocupar la plaza de maestro de este instrumento. 

Su regreso significó el inicio de una nueva época en la enseñanza de la música sacra en Morelia. 

Entre 1930 y 1934 la Escuela funcionó en el edificio de las Rosas, pero fue nuevamente desalojada, por lo que continuó su trabajo en locales improvisados. 

A partir de 1938, ya bajo la dirección artística de Miguel Bernal Jiménez, se diseñó un nuevo y más ambicioso plan de estudios y la institución empezó a ser considerada como Escuela Superior de Música Sagrada y a otorgar, además del Magisterio en Composición y Licenciatura en Canto Gregoriano, la Licenciatura en Órgano. 

A partir de 1941 la Escuela se trasladó al edificio de las Rosas, pero fue hasta 1950 que, luego de constituida la Asociación Civil del Conservatorio de las Rosas, el inmueble fue cedido definitivamente a la Escuela, que con el tiempo se iría alejando de sus orígenes eclesiásticos y comenzaría a ser conocida como Conservatorio de las Rosas. 





PRIMERA ETAPA



En el año de 1743 se fundó en la ciudad de Valladolid de Michoacán el Colegio de Niñas de Santa Rosa de Santa María, en el mismo edificio que hoy ocupa el Conservatorio de las Rosas.
El inmueble había pertenecido anteriormente al Convento dominico de Santa Catalina de Siena, institución que destacaba en la antigua provincia de Michoacán por su intensa actividad musical.
El Colegio de Niñas también se distinguió por el papel que en él desempeñaba la enseñanza de música, por lo que hoy es considerado como el antecedente más remoto del Conservatorio de las Rosas.
El Colegio funcionó hasta 1870, cuando fue clausurado definitivamente después de casi una década de avatares y cierres parciales.
El edificio fue entonces expropiado y destinado a diferentes usos por parte del gobierno.








SEGUNDA ETAPA



Treinta años después, en 1904, se inauguró en Morelia la Escuela de Música Sacra San Gregorio Magno, con el objeto de otorgar una formación profesional a los músicos sacros. Nunca contó con instalaciones apropiadas y su existencia fue efímera: fue clausurada junto con otros colegios clericales en 1914. Pero ese mismo año se organizó en la ciudad el Orfeón Pío X, que representó la continuidad de la clausurada escuela, pues a los integrantes del coro se les proporcionaba una esmerada formación musical.
En 1921 el Orfeón se convirtió en la Escuela Oficial de Música Sagrada del Arzobispado de Michoacán, donde ya en 1926 se otorgaron los primeros títulos de “Licencia de Canto Gregoriano” y “Magisterio en Composición”.
Entre los discípulos titulados en 1927 se encontraba Miguel Bernal Jiménez, quien al año siguiente fue enviado a Roma para especializarse en órgano y a su retorno ocupar la plaza de maestro de este instrumento.
Su regreso significó el inicio de una nueva época en la enseñanza de la música sacra en Morelia.

Entre 1930 y 1934 la Escuela funcionó en el edificio de las Rosas, pero fue nuevamente desalojada, por lo que continuó su trabajo en locales improvisados.
A partir de 1938, ya bajo la dirección artística de Miguel Bernal Jiménez, se diseñó un nuevo y más ambicioso plan de estudios y la institución empezó a ser considerada como Escuela Superior de Música Sagrada y a otorgar, además del Magisterio en Composición y Licenciatura en Canto Gregoriano, la Licenciatura en Órgano.
A partir de 1941 la Escuela se trasladó al edificio de las Rosas, pero fue hasta 1950 que, luego de constituida la Asociación Civil del Conservatorio de las Rosas, el inmueble fue cedido definitivamente a la Escuela, que con el tiempo se iría alejando de sus orígenes eclesiásticos y comenzaría a ser conocida como Conservatorio de las Rosas.
Después de la muerte temprana de Miguel Bernal Jiménez, en 1956, queda al frente del Conservatorio el padre Marcelino Guiza.
El padre Guiza logró mantener viva a la institución enfrentando situaciones de enorme adversidad. Fueron sus colaboradores fundamentales en esa tarea los maestros Gerhart Muench, Bonifacio Rojas y Rubén Valencia, entre muchos otros. Sin embargo, el Conservatorio mantenía como misión fundamental formar músicos para el servicio religioso, lo cual, con los cambios introducidos en la liturgia por el Concilio Vaticano II (1962-1965), se volvió obsoleto. La música fue convertida en un factor secundario en el oficio, y la Iglesia dejó de requerir músicos altamente especializados en disciplinas como el canto gregoriano, la polifonía vocal clásica o el órgano.
En 1980 fue estructurado, de acuerdo a sus estatutos fundacionales de 1950, un Consejo de Asociados, integrado por distinguidos representantes de la sociedad civil moreliana.
El Dr. José María Pineda fungió como Presidente del Consejo hasta 1987, año en que cedió la presidencia al Sr. Manuel Contreras Reyna. El Sr. Contreras designó como director de la escuela al Mtro. Jesús Carreño uno de los más notables discípulos de Miguel Bernal Jiménez en sustitución del padre Guiza.
Este fue el primer paso para separar al Conservatorio de la Iglesia.





TERCERA ETAPA


La renovación iniciada en 1987 prosiguió con la restauración del edificio central del Conservatorio, que se encontraba casi por completo inutilizable.
El nuevo Consejo de Asociados y la comunidad de maestros tomaron conciencia de que era necesaria una transformación académica de fondo, que revisara la misión misma de la institución.
Fue a partir de entonces que el Conservatorio se enfocó a la formación profesional de músicos, al margen de todo objetivo religioso.
Los maestros Ana María Martínez y Eduardo Montes desempeñaron un liderazgo definitivo en el proceso.
A partir de 1990 ocupó la presidencia del Consejo de Asociados el Ing. Miguel Bernal Macouzet, quien duró en el cargo una década. Fue sucedido por Alfonso Mier, Francisco Johnson y, desde 2003, el L.A.E. Francisco Bernal Macouzet.
En 1992 fue designado director el maestro Eduardo Mata, quien contribuyó a dinamizar la renovación institucional. Otros músicos que ocuparon el puesto de director del Conservatorio son Manuel de Elías y Gerardo Cárdenas.
En 1994 inició su gestión al frente del Conservatorio el maestro Luis Jaime Cortez, exalumno de la institución.
En ese momento fue transformada radicalmente la planta de maestros, consolidando las diferentes disciplinas musicales. Ingresaron a la institución maestros mexicanos y extranjeros cuyo trabajo convirtió al Conservatorio en poco tiempo en una institución de vanguardia en la educación musical a nivel nacional e internacional. Mención especial merece, dentro de ellos, la Doctora Gellya Dubrova, maestra de violín, viola, música de cámara y pedagogía.
La maestra Dubrova, exalumna del afamado violinista y maestro David Oistrach, es un pilar académico del Conservatorio, gracias a su total dedicación a la música, a su amor por sus alumnos y por su formación.
Con una experiencia de más de 50 años tanto en su faceta de intérprete como en la enseñanza, cuenta con un gran número de exalumnos ubicados en diferentes partes del mundo en orquestas e instituciones de educación y cultura. Maestra del Conservatorio desde 1994, ha graduado en esta institución alumnos que hoy en día ejercen con éxito su carrera o se encuentran cursando postgrados en el extranjero.
El proceso de renovación del Conservatorio, sin embargo, era complejo y requería no solamente de la consolidación de la planta docente, sino también de una reestructuración total de los planes de estudio. Y todo ello no tenía sentido sin la construcción y equipamiento de nuevos espacios. Se fundó entonces una biblioteca especializada en música, se restauró el edificio colindante al claustro, lo que amplió la capacidad del Conservatorio en un cien por ciento; asimismo, se creó el área de percusiones, con una inversión en equipamiento que colocó a la institución a la vanguardia en la materia. Poco más tarde, se inició el primer Bachillerato en Música y Humanidades del país, dando organicidad a la formación de los estudiantes desde edad más temprana. Posteriormente se consolidaría la Licenciatura en Música con más de 15 especialidades.
El proceso de transformación se completó con la adquisición y restauración de un nuevo edificio en el complejo del Jardín de las Rosas, donde se crearon nuevas áreas de trabajo y una sala audiovisual, que permitieron multiplicar los recursos de la enseñanza.
Una figura fundamental del crecimiento del Conservatorio es el maestro Carlos Prieto, quien desde 1994 apoya de manera invaluable a la institución desde la presidencia de la Fundación Conservatorio de las Rosas.
El proyecto de crecimiento más ambicioso de la década de 1990 fue la construcción del Campus Carlos Prieto, un moderno edificio diseñado por el Arquitecto José Moyao, donde se crearon los niveles de preescolar y secundaria, que junto con la primaria ya existente, completaron la oferta educativa del Conservatorio. El proyecto académico de los niveles básicos se transformó de manera radical para dar paso a un modelo de educación integral con enfoque humanista, que incluye ciencias sociales, ciencias exactas, tecnología, inglés, deporte, música y artes.

En el mismo Campus se crearon los talleres artísticos y deportivos, un espacio ideal para el desarrollo de habilidades musicales, artísticas y deportivas a edades tempranas. El Campus Carlos Prieto es un proyecto único en México, y es uno de los grandes orgullos del Conservatorio de las Rosas.
Bajo la dirección de Cortez, que se extendió hasta el año 2004, el Conservatorio modificó también su organigrama, adoptando una estructura universitaria cuya máxima figura es el Rector, con dos Vicerrectores, Directores de cada nivel y Coordinadores de áreas.
En 2004 el Consejo de Asociados nombró como Rector a Germán Romero, quien hasta entonces se desempeñaba como Coordinador de la cátedra de Composición y maestro del Conservatorio.
A partir de ese momento se emprendieron acciones encaminadas a consolidar las estructuras internas de la institución a través de sus Consejos Académicos, Cátedras y Coordinaciones, y a reestructurar su funcionamiento tanto académico como administrativo, con vistas a continuar elevando el nivel educativo.
Asimismo se vigorizó la actividad artística interna, y se acrecentó la presencia del Conservatorio en la vida cultural de la ciudad y el estado.
Se creó un Programa de Extensión Académica que incluye desde talleres diversos para aficionados a la música hasta cursos de perfeccionamiento, residencias y clases maestras impartidas por prestigiosos especialistas, que están abiertos tanto a la comunidad conservatoriana como a la sociedad en general.
Con el objetivo de incentivar el crecimiento académico y artístico de la comunidad, se instituyó un Concurso de Interpretación interno y se implementaron programas de estímulos a proyectos de maestros y alumnos, que gradualmente comienzan a lograr su objetivo de promover la acción cultural de los miembros de la comunidad académica al interior y exterior de la institución.
El Conservatorio ha comenzado a tener presencia real en otros estados del país, como Sonora, Aguascalientes y Nuevo León, por medio de convenios firmados con otras instituciones académicas que facilitan que nuestros maestros y alumnos impartan cursos y ofrezcan recitales fuera de Michoacán.
El Conservatorio ha firmado en años recientes convenios con importantes instituciones educativas internacionales, como la Universidad de Texas en Austin, el Conservatori Liceu de Barcelona y la UNESCO, con quienes ha organizado diversos eventos de intercambio académico.
En enero de 2008, se designó al músico y compositor mexicano Javier Álvarez Fuentes como Rector del Conservatorio de Las Rosas.
Desde los primeros días al frente de esta institución, su experiencia en el ámbito académico internacional, y su visión moderna han determinado un nuevo rumbo, impulsando una mejora continua y renovando la imagen y propuesta del Conservatorio de Las Rosas.